Alcazaba Árabe
La Alcazaba de Mérida, construida en 835 por Abderramán II como fortaleza defensiva y sede administrativa omeya, es la más antigua de la península y conserva restos romanos, visigodos e islámicos que evidencian su uso estratégico y continuo a lo largo de los siglos.
Anfiteatro Romano
El Anfiteatro de Augusta Emerita, inaugurado en el 8 a.C., acogía espectáculos de gladiadores y fieras ante unos 16.000 espectadores, con una compleja infraestructura escénica y un graderío parcialmente conservado.
Basílica de Santa Eulalia y Hornito
El complejo de Santa Eulalia reúne vestigios de viviendas romanas, sepulcros de distintas épocas y la basílica dedicada a la mártir emeritense, cuya devoción se mantuvo viva desde la Antigüedad gracias a textos, reliquias y construcciones como el Hornito.
Casa del Mitreo
La Casa del Mitreo, construida a finales del siglo I d.C. destaca por su compleja estructura organizada en torno a patios, su rica decoración con mosaicos como el del Cosmos y sus instalaciones termales, reflejo del alto estatus de sus propietarios.
Museo Nacional de Arte Romano
El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, obra de Rafael Moneo, evoca la arquitectura tardorromana y alberga una de las mejores colecciones de escultura y mosaicos romanos de la península, además de restos arqueológicos en su cripta.
Puente Romano
El puente romano construido en tiempos de la fundación de Mérida, es una imponente obra de ingeniería de casi 800 metros que, por su valor estratégico y comercial, fue clave para el desarrollo y defensa de la ciudad a lo largo de los siglos.
Teatro Romano
El Teatro romano de Augusta Emerita, construido entre el 16 y 15 a.C. con apoyo de Agripa, fue una imponente obra escénica adaptada a la ladera de un cerro, con capacidad para seis mil espectadores organizados según su rango social, y dotada de una elaborada estructura escénica y decorativa.
Templo de Diana
El templo de culto imperial, erigido en época de Augusto sobre un alto podio de granito y rodeado por una columnata.